El rendimiento se construye en el terreno: nuestros expertos comparten sus experiencias y su visión de los desafíos concretos de la clasificación de los residuo
Aktid Descifra – El reto de la regulación de los flujos
Regular los flujos, un recto clave en los centros de clasificación
Como cada año, los puentes del mes de mayo son sinónimo de atascos en las carreteras. Un tráfico intenso, flujos irregulares y algunos puntos de congestión bastan a veces para desequilibrar todo un eje de circulación.
En los centros de clasificación, la lógica es bastante similar. Los residuos que llegan a los centros de clasificación presentan por naturaleza una gran heterogeneidad: formas, tamaños, masas y materiales muy variados que conviven en una misma línea. Esta variabilidad permanente somete a las instalaciones a una fuerte exigencia. Desde la entrada del proceso, la carga puede ser irregular y generar desequilibrios que se repercuten en el conjunto de la instalación.
Impactos importantes en las instalaciones
En la práctica, estos residuos heterogéneos provocan irregularidades en el flujo de la línea, cuyas consecuencias son múltiples y bien conocidas por los operadores:
- Atascos frecuentes, debidos a sobrecargas puntuales,
- Desgaste prematuro de los equipos, sometidos a esfuerzos irregulares,
- Paradas de línea, que afectan directamente a la disponibilidad,
- Deterioro de la calidad de la clasificación: material difícilmente accesible en la cabina, mala separación, elementos atrapados en los cúmulos.
Se estima así que hasta 2/3 de las paradas de los transportadores se deben a atascos en los centros de clasificación.
Además de afectar considerablemente la disponibilidad y, por tanto, la rentabilidad de la instalación, estos atascos deterioran en gran medida las condiciones de trabajo de los equipos, que deben posteriormente evacuar manualmente el material acumulado.
¿Cuáles son los flujos más expuestos ?
Todos los flujos de residuos están afectados por este fenómeno, desde la recogida selectiva hasta los residuos de actividad económica, pasando por los residuos domésticos. Su heterogeneidad favorece, desde la alimentación de la línea, la formación de irregularidades de carga: zonas con escasa alimentación o, por el contrario, acumulaciones de material. Estos desequilibrios perturban el funcionamiento de los equipos situados aguas abajo, degradan el rendimiento de separación y pueden provocar atascos que incluso pueden llegar a detener por completo el proceso.
Por otra parte, ciertos residuos como los films plásticos, alambres, ganchos o elementos largos generan puntos de enganche y favorecen la aparición de amasijos compactos responsables de los atascos.
Estos atascos son aún más importantes cuando existe poca regulación en la entrada del proceso —como ocurre con frecuencia en los residuos de actividad económica— donde la carga directa genera picos de flujo que se propagan por toda la línea, desde la alimentación hasta las etapas de clasificación final.
Pero los desequilibrios no se limitan a la entrada de la línea. La heterogeneidad de los flujos puede saturar localmente el proceso o degradar el rendimiento de clasificación. Es el caso, por ejemplo, de la recogida selectiva, donde el flujo de grandes cartones, a la salida de los descompactadores, forma a menudo montones que dificultan la clasificación en cabina para los operarios. Del mismo modo, una entrada puntual de una categoría de residuos puede saturar ciertos equipos y reducir la eficacia de los separadores ópticos.
Incluso con un dimensionamiento adecuado, sigue siendo difícil controlar la variabilidad intrínseca de los flujos entrantes, de su composición y de su densidad.
En otras palabras, una línea bien diseñada no está a salvo de los desequilibrios si el propio flujo no está regulado.
¿Cómo responder a esta problemática ?
El papel determinante de la alimentación
Ante esta variabilidad, la alimentación constituye una palanca clave de regulación.
En la práctica, el operador de carga puede:
- Romper los montones en la entrada,
- Retirar ciertos elementos no deseados,
- Adaptar su gesto para alimentar progresivamente la línea, “espolvoreando” el material.
Pero esta regulación depende en gran medida de la experiencia de los operarios. La rotación de personal, las diferencias de prácticas o las limitaciones operativas pueden generar una gran variabilidad.
Una alimentación mal controlada en la entrada se traduce entonces en una amplificación de los desequilibrios en todo el proceso.
Asimismo, algunos desequilibrios aparecen o se vuelven a formar más adelante en la línea. En la recogida selectiva, por ejemplo, las acumulaciones de grandes cartones pueden saturar ciertas zonas sin posibilidad de intervención directa, obligando en ocasiones a los operarios a ralentizar manualmente las cintas para mantener condiciones de clasificación aceptables. En los residuos de actividad económica, cuando deben equilibrarse varias alimentaciones, los ajustes de caudal siguen realizándose a menudo de forma manual: sin una medición continua de la carga, el riesgo de error de apreciación es sobrealimentar ciertos equipos —con los consiguientes atascos— o, por el contrario, infrautilizar la capacidad de la línea.
Hacia una regulación dinámica de los flujos
Para paliar esta heterogeneidad del flujo, pueden desplegarse soluciones de regulación dinámica del mismo. Adaptada a todo tipo de residuos, la Smart Regulation mide de forma continua la carga de material (medición másica y/o volumétrica) y ajusta automáticamente el caudal de los equipos para suavizar los aportes. El objetivo es eliminar los picos de flujo y fluidificar la circulación del material.
Desplegada en la entrada de la línea —y, en algunos casos, en puntos clave del proceso— esta tecnología permite:
- Reducir los fenómenos de atascos,
- Mejorar la disponibilidad de los equipos,
- Hacer el material más accesible para la clasificación,
- Mantener al mismo tiempo el caudal global de la instalación.
Cada Smart Regulation es configurada, puesta en marcha y ajustada por nuestros equipos en función de las especificidades del sitio y de los flujos. La elección de una regulación másica y/o volumétrica, así como su ubicación en el proceso, es estudiada por los expertos de Aktid según la naturaleza de los residuos tratados, el funcionamiento de la línea y las necesidades del cliente. En los residuos de actividad económica (DAE), se ha medido una mejora de la disponibilidad de alrededor de 10 puntos en algunos clientes gracias a la implementación de la regulación volumétrica. En la recogida selectiva, la regulación másica permite un aumento de 2 horas de funcionamiento al mes.
El rendimiento de una Smart Regulation no depende únicamente de la tecnología implementada, sino también de su apropiación en campo. Por ello, desde las primeras fases del proyecto, los operarios de carga, operadores y equipos de mantenimiento están plenamente implicados y formados para comprender sus retos y aprovechar todo su potencial.
La regulación del flujo suele pensarse en la entrada de la línea, donde los desequilibrios son más visibles. Sin embargo, la experiencia en campo muestra que los cúmulos también pueden volver a formarse más adelante en el proceso, lo que requiere acciones de regulación complementarias.
Al intervenir también en el medio de la línea, e incluso en alimentaciones secundarias para apoyar una línea principal con bajo caudal, la regulación se convierte en una palanca dinámica de optimización global gracias a ajustes en cascada. Ya no se limita a suavizar la entrada, sino que contribuye a pilotar todo el proceso, lo más cerca posible de las realidades operativas.
© Aktid
PUNTOS DE VISTA DE EXPERTOS
“Regular el flujo no solo significa mejorar el rendimiento de la clasificación: también implica ofrecer mejores condiciones de trabajo a los operarios, con menos intervenciones de urgencia en la línea y un gesto de clasificación más fluido.”
Anis
responsable de proyectos en el Servicio de Atención al Cliente de Aktid
En los próximos artículos de esta serie, nuestros expertos seguirán compartiendo sus experiencias, para arrojar luz sobre los desafíos concretos que enfrentan los centros de clasificación, siempre muy cerca de la realidad sobre el terreno.