Los residuos domésticos residuales son un recurso
Los residuos domésticos residuales agrupan los desechos cotidianos que no han encontrado su lugar en los contenedores de recogida selectiva (amarillo, vidrio, compost). Incluyen, por ejemplo, restos de alimentos, productos de higiene y limpieza, así como pequeños objetos de plástico.
Los RDR también están compuestos por residuos mal clasificados, como los residuos fermentables u orgánicos (residuos alimentarios, hierba, madera…) así como envases domésticos reciclables.
En la actualidad, estos residuos domésticos depositados en los contenedores grises se entierran o incineran en su mayoría. Sin embargo, la reducción progresiva de las capacidades y el aumento de los costes de vertido hacen que este modo de tratamiento sea poco viable a largo plazo.
Los centros de clasificación de residuos domésticos residuales desempeñan, por tanto, un papel esencial. En efecto, permiten extraer los residuos valorizables, en particular determinados plásticos y metales.
El resto de los residuos secos no peligrosos se transforman en combustibles sólidos recuperados (CSR). Este CSR es una fuente de energía local y constituye una alternativa eficaz al uso de combustibles fósiles en cementeras o instalaciones térmicas industriales, e incluso, en algunos casos, para redes de calefacción urbana.